sábado, 20 de febrero de 2010

Juan Carlos I Rey de España Gracias al Caudillo







Pues repasemos las historia del Franquismo y sus relaciones con la monarquía 1936 guerra Civil Juan de Borbón Escribe al General Franco del Bando Nacional alabando el "Alzamiento" Golpe de estado y pidiéndole poder combatir en su bando Franco se lo agradece pero le dice que no puede poner su figura en peligro . 1947 Se declara que España es un Reino y Ley de Sucesión que decía que era Franco quien tenia derecho de nombrar al sucesor. 1948 acuerdo Franco y Juan de Borbón para traer al joven príncipe (todavía no oficial el titulo en la dictadura) para que estudiara en España y realizara su formación militar en 1962 se caso con Bofia que recibió la condición de alteza real y fijaron su residencia en el Palacio de la Zarzuela. El 22 de julio de 1969 don Juan Carlos fue designado sucesor del general Franco en la jefatura del Estado a título de rey y con el título provisional de príncipe de España con base en la ley de sucesión de 1947, en la que se decía que "la jefatura del Estado corresponde al Caudillo de España y de la Cruzada, Generalísimo de los Ejércitos, don Francisco Franco Bahamonde" (art. 2) y que a él le estaba reservado el derecho de designar al sucesor. Al día siguiente fue ratificado por las Cortes Franquistas ante las cuales juró su nombramiento y la defensa de las Leyes Fundamentales. El dictador aclaró que se trataba de una "instauración, no una restauración". Asumió interinamente la Jefatura del Estado durante el franquismo (19 julio a 2 septiembre de 1974 y 30 octubre a 20 noviembre de 1975). El 20 de noviembre de 1975 moría Francisco Franco. Tras ésta, Don Juan Carlos fue ascendido a Capitán General de los tres Ejércitos y dos días después, proclamado Rey ante las Cortes orgánicas y el Consejo del Reino, palabras del presidente del Consejo de Regencia entonó la fórmula final de proclamación: "En nombre de las Cortes Españolas y del Consejo del Reino manifestamos a la nación española que queda proclamado Rey de España don Juan Carlos de Borbón y Borbón, que reinará con el nombre de Juan Carlos I"; y a continuación añadió un párrafo no previsto: "Señores procuradores, señores consejeros, desde la emoción del recuerdo a Franco, ¡¡Viva el Rey! ¡¡Viva España!Parte del testamento político de Franco en la que se refiere a su sucesión : "Por el amor que siento por nuestra Patria, os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, Don Juan Carlos de Borbón,del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido."

viernes, 19 de febrero de 2010

CLASE B - ya ESTA TENGO CARNET


Para tranquilidad de los amigos de Domingo Martín, y para despreocupación de los socialistas , delegada, y Guardia Civil, de la Isla de El Hierro, comunicamos que Domingo Martin ha superados hoy todas las pruebas requeridas para la obtención del Carnet de Conducir Clase B, o lo que es lo mismo , ya tiene carnet ahora toca joder a otros , que supongo que no jadearán , por la afinidad, o por que algún político de turno quitara multas, como en frontera realizo el tripartito.

así que me felicito a mi mismo, y que le den a los demás enemigos..

lunes, 15 de febrero de 2010

Los compromisos de Zapatero







Cuenta la historia que Neville Chamberlain, por entonces primer ministro británico, volvía eufórico a Inglaterra, después de haber firmado con Hitler, Mussolini y Daladier el famoso Pacto de Munich de 1938. Creía que con esa firma, que consentía la anexión a Alemania, de la región Checa de los Sudetes, se garantizaba una paz duradera. Tan pronto llegó a Londres, se acercó a la Cámara de los Comunes y, presumiendo del acuerdo de paz alcanzado con Hitler, dice muy ufano: “Os traigo la paz para muchas décadas”. Winston Churchill, compañero de partido y mucho más avezado que Chamberlain en cuestiones internacionales, le contesta enérgicamente: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guer... elegisteis el deshonor, y además tendréis la guerra” (You were given the choice between war and dishonour... you chose dishonour and you will have war).Poco después, aprovechando la errónea política de apaciguamiento de los firmantes del Pacto de Munich, Hitler invade Checoslovaquia y, no mucho más tarde, se lanza sobre Polonia. Es cuando, por fin, a Chamberlain se le abren los ojos y se da cuenta del alcance de su error. Aunque declara la guerra a Hitler, es ya demasiado tarde para sobreponerse y, tremendamente abatido y hasta enfermo, no tiene más remedio que entregar el cargo de Primer Ministro a su compañero Churchill.Se da la circunstancia de que Zapatero, sin saberlo, sigue la estela de Chamberlain, adoptando acuerdos y compromisos, sin calibrar debidamente el alcance de los mismos, ni las consecuencias que puedan deparar en el futuro. Zapatero se ha convertido ya en la parodia de sí mismo y no atiende más que al pequeño interés pasajero del momento actual. Nadie ha ido tan lejos y de manera tan contumaz como Zapatero, sin importarle un bledo lo que sientan, o dejen de sentir, los ciudadanos españoles.Para Chamberlain, Hitler era un hombre de paz, como Arnaldo Otegui la ha sido para José Luis Rodríguez Zapatero. De ahí que tratara de negociar la paz en el país vasco con este "líder de la izquierda abertzale", utilizando a Patxi López como intermediario. Fueron los etarras los que, de verdad, sacaron tajada de esta negociación absurda. En ese contexto, se produjo el sainete montado con De Juana Chaos y que terminó con su excarcelación definitiva. Los etarras, al disminuir sobre ellos la presión policial, utilizaron la mano tendida de Zapatero para reorganizarse y allegar nuevos medios humanos y materiales. En aras a ese pretendido contexto de entendimiento con el mundo abertzale, se consintió a estas gentes concurrir y participar en las elecciones vascas y ocupar después, dentro de Euskadi, las instituciones oficiales correspondientes. Lo exigía así la supuesta ‘convivencia democrática’ El lamentable ‘caso faisán’ también tiene su origen en ese torpe afán por negociar una paz imposible con el mundo de ETA. Paralelamente el presidente del Gobierno, sin reparar en medios, trató de arrinconar a las víctimas del terrorismo. No otro fin tenía el apoyo prestado por Zapatero a Pilar Manjón, a la que utilizó de modo completamente obsceno, ayudándola a crear la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo. Es la misma aviesa intención la que le lleva a elegir a Peces Barba como Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo. A pesar del pomposo nombre del cargo, tenía el cometido exclusivo de doblegar a la asociación mayoritaria, la AVT, que se oponía con todas sus fuerzas a la negociación política con los terroristas etarras.Un adelanto de la fiabilidad de los terroristas con quien negociaba Zapatero lo tuvimos el 30 de diciembre de 2006, en que saltó por los aires la T4 de Barajas, ocasionando la muerte de dos inmigrantes ecuatorianos. El día antes, el presidente del Gobierno había anunciado que “estamos mejor que ayer, pero dentro de un año estaremos mucho mejor”. Este atentado fue calificado por Zapatero de simple “accidente” y siguió en sus trece tratando de llegar a un acuerdo con la banda terrorista de ETA. Al final, Zapatero se quedó sin la gloria ficticia de haber doblegado a los terroristas, porque ETA continuó con su guerra particular y, además, con el deshonor de mantener con ellos la irracional negociación política.La torpeza de negociar con los etarras, la repitió pactando con Carod-Rovira concesiones absurdas para resaltar aún más las particularidades históricas, propias de los pueblos y gentes de Cataluña, fundamentadas mayoritariamente sobre datos supuestos que no tienen nada que ver con la realidad. Estas concesiones al independentismo catalán tienen lugar cuando Carod-Rovira llega a un acuerdo con ETA para que sus atentados los realice fuera de Cataluña. También son sangrantes los acuerdos de Zapatero con los sindicatos de clase que padecemos. A Zapatero le trae al pairo el enorme daño que hace a los trabajadores con esa firma de la paz social con la UGT y con Comisiones Obreras. No busca más que verse libre de huelgas mientras él esté al frente del Gobierno. Nadie en la izquierda ha deteriorado tanto el bienestar social como Zapatero, a pesar de que se declara firme defensor del mismo. Como siga deteriorándose así ese bienestar social, se va a encontrar con la quiebra económica del mundo del trabajo y de toda la clase media, por lo que, más pronto o más tarde, tendrá también la guerra social.Como Zapatero no es precisamente un taumaturgo, algún día se impondrá la realidad y se verá obligado a tomar decisiones que no gusten ni a UGT, ni a CC.OO. Estos sindicatos, en ese caso, dejarán de bailarle el agua y se echarán al monte. Ya le han enseñado la oreja tan pronto habló de la posibilidad de reformar las pensiones. Esto supondrá para Zapatero, otra vez más, la guerra social y el deshonor por su pasteleo con estos sindicatos que se olvidan de la obligada defensa de los trabajadores. Hasta ahora han vivido despreocupados de todo y se han atado, de modo voluntario, al ubérrimo pesebre gubernamental, disfrutando deshonestamente de la mamandurria y de prebendas sin cuento.

LA ESCRITORA ROSA LIMA PRESENTÓ SU ÚLTIMO LIBRO, “VIENTOS PREMATUROS”











Con gran éxito la también Secretaria de Cultura del SINDICATO OBRERO CANARIO DE EL HIERRO obtuvo el reconocimiento de más de 130 personas


La escritora herreña Rosa Lima presentó ayer martes con gran éxito en el salón de plenos del Iltmo Ayto. de Frontera ante más de 130 personas de la cultura herreña su novela VIENTOS PREMATUROS, acompañada por el escritor canario Baudilio Navarro, el cual presentó la misma, y el secretario Insular del FSOC El Hierro, Domingo Martín.

Rosa Lima, premio de novela Benito Pérez Armas, navega en las páginas de su libro despertando el interés y participación de más de un centenar de amigos y amigas, con la presencia del concejal de cultura del Ayuntamiento de la Frontera Ruimán Quintero y la periodista Blanca Ríos.
La escritora y secretaria insular de Cultura del FSOC, Sindicato Obrero Canario de El Hierro, Rosa Lima, una vez más se encontró agasajada por todos sus amigos y familiares, dejando claro todos los asistentes el valor de su pluma, como el amor que da y recibe de su pueblo.

domingo, 14 de febrero de 2010

Camilo Torres presente a 44 años de su caída en combate


Hace 44 años la hermana república de Colombia estaba viviendo momentos intensos en la historia. Había efervescencia de movimientos nuevos; debates, reflexiones y polémicas que se manifestaban en experimentos por sacudir injusticias acumuladas durante mucho tiempo, diríamos durante varios siglos. Fue un momento del despertar de conciencias semidormidas; un momento que sacudía también con mucha fuerza las maneras tradicionales de comprender y vivir la fe cristiana.
Camilo Torres fue un catalizador de ese momento. Su condición de sacerdote y de sociólogo, su carisma personal, su lucidez intelectual y su honestidad moral, le permitieron situarse en el corazón del conflicto. Sacudió profundamente los textos preestablecidos por el orden burgués, esos tejidos de dogmas explícitos e implícitos, conscientes e inconscientes, mediante los cuales hemos aceptado e introyectado la injusticia, la dominación y la opresión, en los registros jurídicos y legales, en las costumbres sociales, en las estructuras económicas, en la vida familiar, en las tradiciones religiosas, en general en la cultura.
Transcurridos 44 años es el momento de recordar que, Camilo interpeló y continúa interpelando a los que nos llamamos cristianos, para invitarnos a descubrir cómo nuestra fe tiene siempre el peligro de ser cooptada, manipulada y funcionalizada por los mismos mecanismos generadores de la opresión.
La muerte de Camilo Torres casi coincide con la clausura del Concilio Vaticano II (en diciembre de 1965). Camilo obligó a la Iglesia latinoamericana a poner en el primer plano de sus reflexiones el problema de la injusticia. Esto se palpó en Medellín en 1968: Camilo interpela apremiantemente desde su muerte violenta, situando los interrogantes en los linderos de lo decisivo y de lo urgente.
El mensaje central de Camilo fue el resaltar de nuevo el amor como la esencia del cristianismo, pero insistiendo en sus mensajes, sus prácticas, sus gestos y sus símbolos, en que el amor no puede nunca hacerse real en palabras sino en hechos.
Toda la narración de su vida podríamos decir que fue una búsqueda dramática de coherencia, tratando de lograr que el mundo de los valores se confrontara y articulara con el mundo de la eficacia, como condición ineludible para salvar la misma autenticidad de los valores.
Uno de los teólogos de la liberación afirmaría varios años después de Camilo que “la fe sin ideologías está muerta” (parodiaba así un versículo de la Carta de Santiago, donde se afirma que “la fe sin obras está muerta”.[Sant. 2,17]). Por eso una opción ideológica aparece allí como algo necesario para hacer operativos los valores en los cuales se cree.
Recordar a Camilo no es hacer un homenaje frívolo o formal a una personalidad que clasificó para la historia como un verdadero ejemplo de entrega, el cual está sembrado en el corazón del pueblo Latinoamericano. Recordarlo es arriesgarse a ser nuevamente desgarrado y desestabilizado por sus interpelaciones. Recordarlo no es confrontarse con un personaje, ni con un amigo, ni siquiera con el líder de las propias simpatías. Recordarlo es confrontarse con la historia, con la idea de humanidad que tenemos, con el sentido y el valor de nuestras propias vidas y asumir el compromiso de cambiar la sociedad aun a riesgo de la propia existencia.

De asesino durante la Guerra Civil a icono de la memoria histórica







Durante el verano pasado surgió la iniciativa de solicitar el premio Príncipe de Asturias de la Concordia para un tal Marcos Ana, poeta, luchador por la libertad y preso político en tiempos de Franco. Hasta aquí nada que objetar. La biografía de Marcos Ana, –pseudónimo con el que tapa su verdadero nombre: Fernando Macarro Castillo– es, de un primer vistazo, la de prohombre de los valores y el civismo.Fue detenido al terminar la Guerra Civil, encerrado y condenado a muerte. Tuvo la suerte de que, al ser menor de edad durante la guerra, la pena capital le fue conmutada por prisión vitalicia en 1945. Pero, 16 años más tarde, la diosa fortuna le vino a visitar y, gracias a un decreto que le vino que ni al pelo, salió en libertad. Después emigró a Francia y regresó a España sin que nadie le volviese a importunar en 1976.En ese punto desapareció de la Historia. Hoy, con 90 años recién cumplidos, es el nuevo héroe de la memoria histórica que la izquierda ha encontrado para reabrir unas heridas que el tiempo había cerrado hace ya mucho tiempo. Alabado por todos, tanto que hasta el PP avala su candidatura al Príncipe de Asturias. Recibe premios por doquier. Hace sólo dos meses el ministro de Trabajo, el pacense Celestino Corbacho, le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.Y no ha sido el único. Este mismo año, el 20 de enero, Patxi López le entregó el premio René Cassin de Derechos Humanos, y tres días más tarde, la Fundación Abogados de Atocha le condecoró con el premio que lleva su nombre. Le falta el Príncipe de Asturias, que, con tan buenos padrinos, llegará más pronto que tarde. Luego es de esperar que sus partidarios pidan el Nobel de la Paz, qué menos.Pero, ¿fue realmente Fernando Macarro ese espíritu libre y combativo que nos vende la propaganda comunista?, ¿estuvo en la cárcel por motivos políticos? El semanario Alba, en un reportaje firmado por José Barros, ha profundizado en la biografía del último represaliado del PCE, un partido que, a falta de nuevos mitos que rejuvenezcan su ajado politburó, se agarra a lo que hay, aunque lo que hay sea manifiestamente mejorable.Asesino político en Alcalá de HenaresTal es el caso de Fernando Macarro, alias Marcos Ana. Su historia verdadera durante la guerra, que el protagonista sabe esconder muy bien en la edulcorada biografía de su página web, nada tiene que ver con la de un héroe y mucho, en cambio, con la de un matón político. José Barros ha descubierto que fue el responsable de, al menos, tres asesinatos en Alcalá de Henares durante la guerra. Se conoce incluso la filiación y oficio de los finados.Como miembro del Batallón Libertad, un grupo paramilitar de las Juventudes Socialistas Unificadas de Alcalá de Henares, “tomó parte directa en el asesinato” de Marcial Plaza Delgado, Amadeo Martín acuña y Agustín Rosado. Los tres en fechas diferentes y a sangre fría. El “crimen” de Marcial Plaza era ser sacerdote. Amadeo Martín, un cartero de sólo 24 años, cometió el revolucionario error de militar en Acción Popular. Agustín Rosado, un sencillo campesino de la comarca, ni era cura ni estaba metido en política, pero iba a misa regularmente.Barros relata con detalle en la versión de papel de Alba cómo fueron las muertes a partir de testimonios de las familias, que siguieron viviendo en Alcalá de Henares tras el conflicto. Tal vez por eso el nombre de Macarro no suene demasiado bien en la ciudad complutense. A pesar de su reciente ascenso al olimpo de la memoria, nunca ha dado un recital de poesía ni ha sido requerido para leer el pregón de las fiestas de Alcalá. Por algo será.

jueves, 11 de febrero de 2010

Una vuelta más de tuerca, engrasada por los sindicatos




Después del incremento en dos años de la edad de jubilación, el gobierno metropolitano español ha puesto en marcha una nueva contrarreforma laboral. Justo antes de que se conociera en qué iba a consistir, los dirigentes de UGT y CCOO descartaron por completo la convocatoria de una huelga general. En expresión de Cándido Méndez, «la paz social es un bien que hay que preservar en cualquier caso» y, por lo que se ve, un “bien” que está por encima de los intereses de los trabajadores.
Sin embargo, el gobierno de Zapatero es consciente del amplísimo rechazo popular que genera la ampliación de la edad de jubilación. Las nuevas medidas contra la clase obrera no podían ser anunciadas de golpe: hay que ir introduciéndolas con vaselina, de forma difusa y sin concretarlas de entrada.
Una vez más, los sindicatos hacían de mamporreros, anunciando que se va por buen camino, que lo poco que se atisba es “aceptable” y que, en cualquier caso, hay que separar este tema de la prolongación de la vida laboral antes de tener derecho a una pensión. No vayamos a liarla que la tropa se puede sublevar. Ni que decir tiene que la patronal está encantada con la que se avecina.
Sin embargo, en un vago y prolijo documento, el gobierno español apunta cuáles van a ser esas medidas. La primera es el abaratamiento del despido, generalizando el contrato indefinido con indemnización de 33 días por año trabajado (con un límite de dos años) en detrimento del contrato con indemnización de 45 días por año.
El contrato de 33 días, creado por el gobierno del PP y destinado en teoría a “trabajos de difícil inserción”, está actualmente limitado a determinados sectores y, en esos casos, a jóvenes entre 16 y 30 años, mayores de 45 años, mujeres desempleadas en ocupaciones de menor índice de empleo femenino y discapacitados. De lo que se trata ahora es de generalizarlo a todos los jóvenes y todos los parados.
Lo cierto es que se trata de un tipo de contratos que ha fracasado y cuya generalización no va a crear más empleo. Las últimas cifras del Ministerio de Trabajo español referidas al año 2009 indican que el año pasado se firmaron 602.804 contratos indefinidos con una indemnización de 45 días por año, mientras que, por el contrario, se sellaron 189.183 contratos con un despido de 33 días por año trabajado.
Este fracaso ha sido más evidente en el colectivo con mayor número de desempleados: los jóvenes. Si hace una década se firmaban 314.715 contratos con despido más barato, hoy ese número se ha reducido a la tercera parte (105.089). De la misma forma que han fracasado las bonificaciones a las empresas por la contratación de jóvenes, para las que se han gastado 10.485 millones de euros en los últimos tres años.
Mientras exista una amplia gama de contratos temporales (sin indemnización alguna), los contratos indefinidos, que apenas son el 7% del total de los que se firman, están condenados al fracaso por mucho que se abarate el despido, ya que los empresarios seguirán recurriendo al trabajo precario, que les sale más a cuenta.
Zapatero introduce cierta cháchara en este punto sobre “perseguir la temporalidad injustificada”, incluyendo una hipotética asunción, por parte de las empresas que recurran más a la contratación temporal, de una parte de las prestaciones por desempleo derivadas de la finalización de estos contratos. Lo primero es irrealizable en la práctica y de muy difícil demostración: no hay inspectores para irregularidades laborales objetivables, menos para farragosos asuntos de apreciación de “más” o de “menos”. En cuanto a lo segundo, de no desaparecer en el acuerdo final con patronal y sindicatos, sólo significaría que los empresarios van a contratar sólo a aquellos cuya finalización de contrato no le suponga derecho a cobrar el paro. Ya se sabe: hay que bajar el déficit.
La situación es aún peor si se tiene en cuenta que la ley prevé sólo 20 días de indemnización para cualquier contrato indefinido en caso de despidos “por causas económicas”, lo que, con la actual recesión, sirve de enganche jurídico a cualquier despido.
En dirección contraria a la generación de empleo estable va también la propuesta de ampliar los contratos a tiempo parcial, para el que se anuncian dos modalidades: una con horario fijo y otra con horario flexible para que las empresas “se puedan adaptar a los cambios en sus procesos productivos”. En la práctica, eso supone que muchas trabajadoras y trabajadores se van a ver abocados a trabajar toda la jornada con contratos de media jornada, y si reclaman esa diferencia de “horas extras”, se les rescinde, y punto.
En cuanto a la implantación del llamado “modelo alemán” –reducción de la jornada a la mitad y cobrar sólo el 75% del sueldo, 50% a cargo de la empresa y 25% a cargo de las prestaciones por desempleo (que va agotando el trabajador) -, además de ser enormemente perjudicial para los trabajadores, se ve dificultada por su coste para el Estado, con un déficit público que ya supera el 11,4%. Eso sí: Zapatero ha anunciado que quiere autorizar más expedientes de regulación de empleo (ERE) y agilizar su tramitación. A la calle más rapidito.
Hay algunos elementos, además, especialmente preocupantes. En el horizonte está la desaparición de las bonificaciones a la contratación de parados mayores de 45 años. Y, por si fuera poco, Zapatero quiere que las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) entren en los Servicios Públicos de Empleo, lo que supone, en la práctica, un paso irreversible para su privatización.
Por último, hay una medida que no se explicita, pero en la que se quiere avanzar cuanto antes: la sustitución de los convenios generales por rama y sector por convenios sólo de empresa. Esta transición se facilitará mediante la universalización de “cláusulas de descuelgue” de las empresas, alegando “razones económicas”.
La nueva vuelta de tuerca está ya en marcha, y lo que se quiere ahora es que no chirríe demasiado. Para esto se cuenta con la inestimable ayuda de unos sindicatos comprados con dinero público y acomodados a una vida burocrática totalmente podrida. Lo que no sólo caracteriza a UGT y CCOO, sino a otros sindicatos que salen más baratos al Estado sólo en función de su menor tamaño. Eso no descarta alguna que otra “manifestación” para hacer ver que se hace algo y mantener cierto paripé ante el descrédito que sufren ante la inmensa mayoría de los trabajadores.
Su principal preocupación es impedir a toda costa la rebelión de los trabajadores. La labor de los ciudadanos trabjadores, desbodar a esas cúpulas de burócratas vendidos al enemigo de clase. Esta es ahora la batalla.